"Siga huyendo por favor" - Paul Spencer


A veces pienso que los hados tienen un sentido del humor bastante irónico.
Tomaré por ejemplo el caso del desconocido que se presentó en mi casa.

Llovía desde que empezara a anochecer. Mi asistenta, pobre mujer, tenía su noche libre, y se fue arrostrando el aguacero con una evidente falta de enusiasmo. Me quedé solo, y durante un rato permanecí sentado ante el fuego, confortablemente, mientras escuchaba elruido de la lluvia, que a veces golpeaba con rachas de furia casi maligna los cristales de las ventanas. Bajo aquel diluvio, cualquier persona se hubiera hayado indefensa, pero, no forzosamente...aterrorizada.

Y aterrorizado es la palabra exacta que definía el estado del hombrecillo. Mi puerta, que no estaba cerrada con llave, produjo un tableteo frenético cuando él intentó girar el pomo, apartandome de mi ensueño. Entró en silencio, cerró cuidadosamente la puerta a sus espaldas, y volviendose, me miró a la cara. El hombrecillo dió un brinco hacia adelante, pero su expresión no cambió, manteniedno el mismo rostro ciego y enloquecido de terror.

Seguí mirándole y me recordó a un ratón asustado.Era un tipo pequeño y flaco. Su cara demacrada expresaba un desamparo irremisible y un pánico que producían un resultado mitad trágico, mitad absurdo. No llevaba sombrero, y a causa de la lluvia su pelo estaba pegado al cráneo. Sobre su frente caían unos mechones grises. Tiritaba, aunque la noche no era fría.

Durante unos instantes ninguno de los dos habló, él jadeando, al parecer por haber corrido. Finalmente balbuceó:
 -Le ruego me perdone...¿Puedo...puedo quedarme aquí un rato?
Vió una silla y se derrumbó en ella. No pude evitar un gesto de enfado. Sus ropas mojadas debían estar estropeando la tapicería del asiento. ¿Por qué no llevaba un impermeable? Mi expresión de contrariedad fue ignorada por completo. Su mente parecía estar en otro lugar.

Levantó timidamente la mirada
 -Ya sé que esto puede parecerle extraño- dijo con voz débil- Y que es una intromisión molesta. Pero...me...me atrapó la tormenta.
Le devolví la mirada con frialdad.
 -En este caso, ¿No es lo bastante amplio mi Porsche? Será mejor que sea sincero conmigo. ¿De quién anda huyendo? ¿De la policía?
Se quedó mirándome lastimosamente. Sus jadeos habían ido calmándose.
Me puse de pie.
 -Bueno, al grano. ¿Qué le ha ocurrido?
Tragó saliva con dificultad
 -Puedo explicarle. No es la policía. Todo está perfectamente...quiero decir...que...- clavó los ojos en el suelo y contempló la alfombra en silencio. Tembló como si hubiese sentido un escalofrío y miró ansiosamente a las ventanas- ¿Sería...sería tan amable de correr las cortinas?
Me enojé de nuevo. La petición parecía impertinente y tonta. Sin embargo decidí seguirle la corriente y corrí las cortinas El hombrecillo se relajó sensiblemente. Con los brazos cruzados le miré severamente.
 -Adelante -repetí.
Se mordisqueó los labios y echó atrás los mechones que le caían por la frente. Luego me contó su historia.
 -Todo esto va a parecerle increíble, supongo, pero le juro que es verdad, señor. Si no, no estaría aquí. Si yo fuese un ratero, digamos, ¿hubiera entrado por la puerta principal? Bueno...soy un restaurador de antiguedades en una de las principales galerías de la ciudad. Vivo solo en un pequeño apartamento, un par de kilómetros de aquí. Antes de hoy, jamás había tenido ningún contratiempo. Soy un hombre tranquilo que vive una vida metódica y rutinaria...por lo menos hasta ahora.
"Bueno, he vivido aquí durante casi veinte años, y de pronto me ha ocurrido una cosa que ha transtornado mi existencia. Tanto mental como físicamente.
"Cierta noche, cuando regresaba del trabajo a casa en autobús, estaba absorto en mis pensamientos, me dí cuenta de que no me había apeado en la parada que me correspondía y por tanto me bajé en la siguiente. La noche era magnífica y preferí dirigirme andando a mi casa, mejor que tomar otro autobús de regreso.
"Aquel barrio no me era familiar, nunca había estado por allá, caminé despacio para poder examinar con detenimiento aquellos parajes. Anocheció y empezaron a encenderse las luces de las calles. La semioscuridad daba a las casas algo de...irreal.
"Compréndame. Parecía una zona antigua de la ciudad y supongo que la mayor parte de los vecinos que habían residido allí, se trasladaron a otras partes más modernas. Créame o no, casi todas las casas estaban vacías y muchas tenía incluso las puertas tapeadas. Algunas sugerían las "casas encantadas" que de niño me daban tanto miedo
"No es que me sintiese desasosegado, compréndame. No soy hombre de gran imaginación pero aquella atmósfera existía realmente. Por esto me impresionó ver que entre la larga fila de viejas casas abandonadas se percibí un hilo de luz muy delgado. Provenía de la grieta en una tabla que segaba la ventana de un edificio que parecía haber sido desmantelado por completo. Me detuve ante aquella ventana, que daba a la calle y la miré desconcertado. Las otras ventanas estaban tan completamente cegadas que no pude saber si había luz o no en otras habitaciones. Aquella determinada ventana tenía una pequeña rendija entre las maderas que la tapeaban, y por ellas se filtraban luz. mientras la observaba, la rendija me hizo un guiño...quiero decir que se oscureió por un momento y luego se iluminó de nuevo. Se me ocurrió pensar que aquel fenómeno podía ser debido a que alguien había pasado ante la ventana en el interior. Y me pareció extraño. Ahora bien, ya he dicho que yo no soy un hombre imaginativo, ni por lo general curioso. Pero, sin embargo, aquella luz y su parpadeo, que volvió a repetirse, me impulsó a reflexionar. Además, me irritaba porque no podía entenderlo. ¿Qué podía estar haciendo alguien a aquellas horas en una casa tapeada? En fin, sentí la necesidad de saber la respuesta. Miré arriba y abajo de la calle, con cierta sensación de culpabilidad, y al no ver a nadie, me introduje al patio de la casa.
"Con la punta de los dedos me apoyé en el borde de la ventana y dí un pequeño salto.  Fue sólo un momento, pero por la rendija pude atsibar el interior. Cuando mis pies vovieron a tocar el suelo, estaba temblando.
"No era la clase de habitación que uno esperaba ver en una casa abandonada. En aquel brevísimo vistazo. capté la visión de una limpieza inmaculada, pero no en blanco, sino un resplandeciente y pulidísimo negro. Nunca había visto antes un cuarto con paredes negras brillantes, y algo...que me aterrorizó. Parecía antinatural, perverso. Además, había vislumbrado parte de un cuerpo humano, ataviado como para un baile. Escarlata con dibujos negros. Algo de aquellos dibujos me turbó, pero no había tenido tiempo de darme cuenta por qué...fue solo la impresión fugas de una espalda vestida de rojo y negro y de paredes negras y brillantes.
"Permanecí inmóvil en la oscuridad, tiritando y obsesionado por lo que había entrevisto. No se me ocurría explicación alguna, pero me dije a mí mismo qu eno existía razón para el terror repentino que me había producido aquella visión. Debía de haber algun significado corriente y lógico."
"Pero, de cualquier modo, sentí la necesidad de saberlo."

Al llegar a este punto, el hombrecillo miró a su alrededor furtivamente y posó insistentemente los ojos en las ventanas cubiertas por las cortinas. Después su mirada se clavó de nuevo en el suelo y reanudó su relato. Yo le escuchaba con un pierna apoyada en un brazo de mi silla, y contemplándome las uñas con indiferencia.

"Bien- prosiguió- en el suelo estaba tirado un gran cesto viejo y roto, ya ve que el lugar estaba completamente descuidado y lo coloqué invertido bajo la ventana subiéndome sobre él para poder mirar un buen rato. Era difícil ver gran cosa a través de la rendija y tuve que completar con la imaginación las formas y movimientos incompletos que vi.
"Ahora, no puedo estar seguro de lo que observé. Me pareció que en la habitación había una sola eprsona, un hombre de altura extraordinaria, vestido, como ya dije, con una ropa carmesí y enigmáticos dibujos en negro. Cuando miré por segunda vez, aquel hombre estaba arrodillado en el centro del cuarto, haciendo unos ademanes muy curiosos que sólo pude captar en parte. A un palmo de distancia del hombre, algo que no pude alcanzar a ver desprendía un humo espeso y multicolor que se levantaba y enroscaba en el aire como un manojo de serpientes irisadas. El hombre parecía estar murmurando algo, con un zumbido lánguido que no recordaba las palabras de ningún idioma reconocido por mí.
"La escena era tan sorprendente, tan inenarrable en los términos de la vida humana que yo concebía, que me sentí fascinado y permanecí encaramado sobre el cesto, mirando con lso ojjos extraviados y esperando ver algo que lo explicase todo. Supongo que hubiera infundido sospechas, si algún transeúnte me hubiese visto, pero no pasó nadie, o por lo menos, nadie me dijo nada.
"No tengo idea de cuánto tiempo permanecí allí atisbado . Debieron ser horas. Parecio ocurrir muy poca cosa, pero al fin, algo tuvo aspecto de ser remotamente inteligible. Los ademanes y el mrumullo duraron mcho  rato, luego cesaron, y por un momento el humo de colores se agitó y arremolinó fuertemente, como si en la habitación hubiese penetrado una corriente de aire. Entonces me dí cuenta de que el hombre vestido de rojo no estaba solo en el cuarto, como yo creía. Había otro hombre con un atuendo semejante, pero en el que predominaba el color negro como fondo, y los dibujos eran rojos. Había algo muy extraño, casi inhumano en la postura y movimientos de aquel nuevo personaje.
"Las acciones de aquellos dos hombres se apartaban absolutamente de todo lo que yo había visto hasta entonces. De cuando en cuando hablaban entre sí, pero siempre en voz muy baja, y las sílabas nunca se ligaban para formar una palabra inteligible. Además cuanto más se observaba, menos seguro estaba del número y sexo de las personas que había en la habitación. La visión fragmentaria que yo tenía me confundía y...desconcertaba.
"Finalmente noté que los murmullos de aquellos raros personajes estaban acompañados por un ronroneo semimusical que aumentaba y disminuía de volumen según las inflexiones de las palabras y la única persona que yo veía en aquel momento estaba de perfil, silenciosa y en actitud de respetuosa atención. Sobre él se proyectó una sombra. Mi cuero cabelludo se erizó con la sensación de una amenaza próxima. Sentí el peso de mi cuerpo gravitar incómodamente sobre mis piernas cansadas, las moví un poco, y el cesto crepitó fuertemente.
"El hombre que estaba en el cuarto volvió la cabeza y miró directamente a mis ojos".

Al llegar aquí, el visitante hizo otra pausa y una vez más miró a su alrededor y se retrepó cansadamente en la silla.
   -¡Continúe!- le insté con severidad.
El hombrecillo suspiró y siguió hablando.
   -No cabía duda que me había visto, o...mejor dicho, de que había visto mis ojos a través de la rendija. Su cara adquirió una expresión extrañísima...mezcla de pánico inmenso y de la más intensa malignidad. Se movió rapidamente...y yo hice lo mismo.
"Aterrorizado, salté al suelo del patio y eché a correr. Apenas había salido del patio cuando al mirar fugazmente por encima de mi hombro vi que las planchas que tapiaban la ventana se abrían hacia afuera. El hombre que las abría era el del vestido escarlata con dibujos negros, y al verme instantáneamente gritó algo ronco e incomprensible. Al mismo tiempo se apagó la luz de la habitación.
"Corrí durante todo el camino hasta mi casa, y subí de cuatro en cuatro los peldaños hasta mi departamento. Una vez en él, jadeando y cubierto de sudor, cerré la puerta con llave y me uqedé temblando de miedo, de pie, un largo rato. Finalmente me calmé un poco y me sentí con el valor suficiente para irme a la cama. Pero en toda la noche no dormí. Ni he podido hacerlo desde entonces.
"Porque la cosa no había terminado. Aquellas miradas...las mías a ellos y la de éstos a mí, fueron sólo el comienzo. Al llegar el otoño y acostarse el día, llegaba a casa cuando caía la noche. Entonces me dí cuenta de que alguien me seguía desde la parada del autobús hasta mi apartamento. Quienquiera que me seguía lo hacía a distancia y entre las sombras, pero a la tercera noche estuve completamente seguro de su propósito. Me estaba dando caza. Alguien quería concentrarme a solas en algún lugar oscuro, donde nadie pudiera vernos, y bueno..., lo que quisiera hacer conmigo prefiero no pensarlo.
"Como es natural, se mostró especialmente precavido, y nunca fue más allá de mi parada de autobús, por lo que decidí tomar otro camino que me lleve a casa. Al principio, mi perseguidor o perseguidores me perdieron el rastro, pero después de dos noches de liberacion me volví y vi a alguien que me seguía entre la oscuridad.
"Era una amenaza vaga en inconcreta, pero aterradora. Mi cerebro nunca estaba tranquilo, y temía que llegase la hora de terminar mi trabajo e irme a casa. Mi rendimiento se resistió y fui amonestado muy severamente, pero ¿cómo iba a explicar la causa. Compréndame, yo estaba convencido de que lo que había visto, fuera lo que fuese, era algo que aquellos hombres estaban decididos a que jamás nadie lo supiese, y por tanto habían decidido eliminarme. Además, yo no tenía idea de quién, o quienes eran , ni de si su residencia normal era aquella casa, ni de si servían juntos o no. No era posible tampoco que los pudiese reconocer vestidos corrientemente. Sólo les conocía por lo que les había visto hacer.
"Por fin me atacaron. Una noche traté de seguir otro itinerario, cruzando un barrio con el que no estaba muy familiarizado. Me alarmé cuando me di cuenta de que me dirigía hacia una calle muy larga y oscura. Me asustaba tanto retroceder para tomar el camino habitual como seguir adelante. Y opté por lo último.
"Fueron unos momentos terribles. Anduve lentamente, mirando hacia adelante, respirando en silencio y con todo mi cuerpo en tensión sin saber exactamente por qué. Sin embargo, llegué al final de la calle y respiré profundamente con alivio...cuando algo que ya había dejado atrás, me rozó la base del cráneo. Sentí un golpe ligero mientras andaba. Había empezado a acelerar mi paso y tal vez por eso el golpe solo rozó la parte posterior de mi cabeza. Me detuve, momentáneamente cegado por la impresión y el dolor, e inmediatamente, de un modo automático e inconsciente, lleno de teror, recobré mis reflejos y corrí locamente, invadido de angustia y pánico.
"No recuerdo cómo llegué a mi apartamento, mi mente estaba anulada y lo único que sé es que al traspasar el umbral de la puerta  del edificio me volví y vislumbré a mi asaltante, que ya no me perseguía. Se había quedado parado en la desembocadura de la calle...
"Una vez a salvo en mi habitación examiné mi nuca valiéndome de dos espejos y vi que mis cabellos estaban pegados en mechones por la sangre seca que había manado de unos arañazos paralelos. Eran superficiales y ya no sangraban. Me quedé mucho rato mirando aquellos rasguños. Mi asaltante debió de usar un arma de características muy raras.
"Esto ocurrió anoche. Esta mañana me aterrorizaba pensar que tenía que salir de mi apartamento. Pero al cabo de un rato, la luz del sol ha disipado un poco mis temores y he acudido al trabajo. A la hora de volver a casa, me he vuelto a desanimar, viendo lo oscuro que estaba el cielo. Después de un buen rato de pensarlo he decidido irme a casa por el camino habitual, que es mas corto que los otros que había seguido para esquivar a mis perseguidores. Durante el trayecto del autobús he pasado una verdadera agonía de miedo
"Y al apearme del vehículo ha empezado a llover y me ha parecido ver que algo se escondía en una cabina telefónica situada a pocos pasos de la parada. Al irse el autobús se ha confirmado mi temor. Una masa oscura ha salido de la cabina con un brazo levantado.
"He dado media vuelta echando a correr ciegamente, precisamente en la misma dirección que sugería ese brazo levantado. En mi carrera se ha cruzado una persona, enemiga, o no lo sé, y he cambiado la dirección de mis pasos, esquivándola con la rapidez que me daba el pánico. He seguido corriendo con una velocidad histérica mientras la lluvia me golpeaba la cara.
"He perdido mi sombrero, y turbado por ello he disminuido la carrera, pero sólo un momento, porque tras de mí sentí los rápidos pasos de mi perseguidor.
"Me he vuelto para mirar mientras recorría calles y calles, atravesando jardines, dondo codazos a los pocos transeúntes con quienes me cruzaba, esquivando coches y con mi cerebro completamente cegado por el pánico. He pasado bloques y más bloques de casas...Todo el terror que llevaba acumulado durante semanas lo he vertido en agotar todas mis energías Ha sido como una pesadilla. No tenía ni idea de adónde iba ni a qué..., excepto de huir de mi desconocido perseguidor. Me ha venido al epnsamiento buscar a un policía, pero me encontraba en una zona apartada del distrito residencial por donde pasa poca gente y casi nunca hay guardias finalmente, mientras corría, por encima de mi confusión mental, me ha venido la idea de encontrar refugio en casa..., en cualquier casa y he llegado corriendo hasta aquí."

Cesó de hablar y le miré anhelante.

-Él...o ellos..., pueden estar acechándome afuera. No me atrevo a irme de aquí. ¡Usted debe protegerme por lo menos hasta mañana por la mañana!¿No comprende mis ituación? Estoy seguro de que me ayudará.

Su aspecto era absolutamente patético al implorar auxilio, pero...

-Lo siento -dije con indiferencia-. Pero me temo que se ha dirigido a una persona que no está en condiciones de ayudarle. Es realmente muy...muy extraño, desde luego, porque somos...muy pocos.

Flexioné mis manos sacando las garras.
Tuvo el tiempo justo de proferir un gemido muy corto.
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