Cómo la vida imita al ajedrez - Gary Kasparov

Muchas veces en nuestras vidas, hemos de pasar por distintas situaciones en las cuales debemos tomar decisiones. Esto implica una conciencia total de las circunstancias y de las consecuencias que pueden traer nuestros actos. El ser humano esta lleno de deseos, objetivos o metas que quiere alcanzar, y para lograrlo debe ser firme en sus ideas, no flaquear y tener la iniciativa.
Esto último, más que una frase motivadora, es casi una ley, algo que ya todos sabemos. ¿Pero lo aplicamos en la realidad?
Existe un juego que implica muchas de estas cosas (o acciones) y por lo tanto podemos asemejarlo con la vida de las personas: El ajedrez. De la misma forma que en lineas anteriores, ya hemos escuchado repetidas veces las ventajas de la práctica del ajedrez y seguro que los ajedrecistas lo saben muy bien. Pero no vayamos tan rápido. Estos ajedrecistas saben mucho del juego, pero sorprendentemente no aplican lo que ven en el ajedrez en sus vidas diarias. Bueno, no todos los ajedrecistas, veamos un magnífico ejemplo: El mejor ajedrecista de la historia.

Gary Kasparov nació en 1963 en Bakú (hoy Azerbaiyan) en ese tiempo, pertenecía a la URSS.
Se convirtió en Campeón del mundo a los 22 años y defendió el titulo repetidas veces durante 15 años. A pesar de que se retiró del ajedrez en 2005, muchos lo consideran, aun hoy, el mejor ajedrecista de todos los tiempos, y es que era muy raro verlo perder alguna partida. Uno de sus grandes enfrentamientos fue contra la gran máquina de ajedrez "Deep Blue" programada por la IBM.
Kasparov escribió muchos libros (en su mayoría, puramente de lecciones de ajedrez). Pero hay uno en particular, un tanto diferente a los demas, que me llama mucho la atención, a pesar de que aun no he tenido el placer de leerlo: "Cómo la vida imita al ajedrez"
Volviendo al tema de las primeras lineas, quiero recalcar que este deporte, ciencia, o arte, como le llaman; tiene muchas semejanzas con nuestro diario vivir, ya sea en la resolucion de problemas o nuestras reacciones frente a las adversidades; al parecer, Kasparov sí que descubrió estas semejanzas. En el ajedrez vale mucho también el control de las emociones y la fortaleza de la mente frente a lo que sucede en el tablero, bien sean situaciones pacificas y ventajosas, como críticas y preocupantes. Es por esto que de muchas formas nos enseña a saber cómo mostrarnos y cómo encarar los problemas, y, ¿Por qué no?, los tiempos buenos, manteniendo serenidad y prestando la misma atencion como lo hacemos con los tiempos malos.


Es precisamente de eso de lo que trata este libro. Empezando por el curioso título. El autor no dice que el ajedrez se parece (o imita) a la vida, sino que es tanto la semejanza, que es la vida misma, la que imita al ajedrez.

Entre los movimientos tácticos del ajedrez, se encuentra el llamado "clavado" producido cuando una pieza que es amenzada mediante una linea recta (diagonal o columna) por otra, esconde tras de sí, una pieza de mayor valor. Por tanto, no se puede mover, ya que, consecuentemente, la pieza de mayor valor caería. 
Es una situación muy similar a lo que nos pasa ciertas veces, el vernos amenazados por diferentes cosas, pueden ser problemas economicos, familiares, etc. En donde lo mejor que podemos hacer es mantenernos serenos, (observar la situación) pensar qué podemos hacer (análisis de la posición) trazar un objetivo que resuelva el problema (estrategia) y ver las maneras de obrar para lograr el objetivo (táctica).
Esta es solo una de las tantas semejanzas entre el ajedrez y la vida, tan solo es cuestión de prestar más atencion a lo que ocurre a nuestro alrededor. Y, sin despreciar la opcion de profundizar en este maravilloso juego, mirar la vida con los mismos ojos con los que se observa el tablero.



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